Buenas y calurosas tardes. En estos días que corren entre sudores, granizados y cañitas bien frías, lo que más me apetece es ir al cine y pegarme allí dos horitas disfrutando del magnifico aire acondicionado que tienen puesto. Tenéis que probarlo, no querréis volver a salir al fuego del asfalto.Fuera de bromas,
En esta ocasión os quiero hablar de La leyenda de Tarzán (David Yates, 2016). Nos situamos en el contexto de un Tarzán aburguesado (Alexander Skarsgard) en la Inglaterra del XIX. Ha dejado atrás su vida entre lianas y ha tomado posesión de los títulos nobiliarios que le correspondían por dinastía a la vez que ha entrado en el mundo de la política de lleno. De pronto le llega una oferta desde el gobierno belga para que regrese al Congo como embajador, pero no está muy seguro de querer aceptarla, hasta que se ve presionado por un antiesclavista (Samuel L. Jackson) que le pide ayuda para tratar el problema de la explotación de diamantes que se está viviendo allí. A pesar de no querer ir, gracias a la insistencia de su mujer Jane (Margot Robbie), plasmada en la película como valiente y aventurera, accede a regresar a la jungla. La invitación diplomática no es más que una argucia del capitán belga Leon Rom (Cristoph Waltz) para hacerse con los diamantes indígenas.
Cuando llegan a África empieza el festival de efectos especiales. Unos leones que son presentados como sus hermanos le reciben ronroneándole en la cara, no hay escena más tierna en toda la película. Después empieza la acción, su familia selvática está en grave peligro a causa de las atrocidades coloniales; y Jane es raptada por los colonos para conducir a Tarzán a donde ellos necesitan que esté.
La actuación del protagonista peca de hierática, demasiado monótono para el papel que está realizando
Lo mejor sin duda son los efectos especiales que te hacen adentrarte en la selva de lleno, viviendo la espectacularidad de la aventura. Lo peor, el estatismo del héroe, que a pesar de intentar aparentar humanidad, se queda escaso en recursos.
Te recomiendo la película si te gusta sentirte como un niño con la aparición de animales salvajes constantemente, y entusiasmarte con la ternura que le proporcionan a la cinta. En mi caso es así, y pese a las malas críticas que se pueden leer acerca de la película, yo salí totalmente fascinada del cine.
No paséis mucho calor, id al cine y sobre todo sed felices.